Agencia de Noticias Independiente

El Museo Nacional de Antropología, construye el futuro conociendo el pasado; cumple 45 años de fructífera vida

SALA MEXICA. FOTO MAURICIO MARAT INAHEs una de  las joyas de la cultura mexicana.

Se cumplió el sueño del arquitecto Ramírez Vázquez.

Juan Pablo García Vallejo

Agencia de Noticias Independiente, Ciudad de México, Septiembre (Cultura).- El Museo Nacional de Antropología cumple 45 años de su edificación en el Bosque de Chapultepec. Para celebrarlos, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH -Conaculta) ha preparado una exposición que da cuenta del proceso de conformación de este recinto, que no obstante de ser el más importante y emblemático de México, fue construido en sólo 19 meses.

Museo Nacional de Antropología 1964 – 2009. El pasado y el presente en tus manos, es el título de esta muestra que pretende dar cuenta del proceso de creación de un museo concebido dentro de un proyecto educativo encabezado por Jaime Torres Bodet, en el que participaron los mejores intelectuales y artistas de la época.

La historia de la concepción del recinto se narra a través de una selección de 60 fotografías procedentes del archivo del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, creador del museo; y del propio acervo del MNA, así como de la colección del fotógrafo Armando Salas Portugal.

También, presenta tres maquetas de Ramírez Vázquez, la más relevante es la de Tláloc, elaborada específicamente para estudiar el mejor método para transportar la pieza de 125 toneladas, desde el municipio mexiquense de Cuatlinchán a la Ciudad de México. Junto con el prototipo se exhibe el video del traslado del monolito, donde se revive su transportación por las vías más importantes de la capital, hasta su arribo al museo.

Otro video narra la construcción del edificio. La muestra se complementa con facsimilares hemerográficos también del acervo del arquitecto, a través de los cuales se pretende hacer notar que el recinto ya era un espacio esperado desde antes de su construcción.

La directora del MNA, Diana Magaloni Kerpel, informó lo anterior al explicar que la exposición —concebida conjuntamente con Ramírez Vázquez— es un homenaje al equipo que hizo posible la edificación del museo, y a quienes lo hacen posible hoy: los trabajadores. También, tiene la intención de rescatar la ideología que concibió al museo como el escaparate de México al mundo, y la vitrina de nuestra identidad nacional, producto de un pensamiento que buscaba la excelencia.

El guión museográfico, basado en un libro de Ramírez Vázquez que narra este proceso, fue elaborado por la titular del MNA, para quien significó una experiencia que le ha permitido conocer la raíz de lo que hizo posible este museo.

“Se trata de una muestra pequeña, sencilla pero muy elegante, bien hecha. Es el recuento de los 19 meses de trabajo que tomó la construcción de este museo, que formó parte de un programa educativo ideado por el entonces presidente de México, Adolfo López Mateos, y su secretario de Educación Pública, Jaime Torres Bodet.

SALA CULTURAS DEL GOLFO. FOTOS HECTOR MONTAÑO INAHEn este sentido, destacó la visión de Torres Bodet respecto a integrar un Plan Nacional de Museos, donde estos espacios funcionen como extensiones del aula, como templos del saber. Es así que se construyó la Galería de Historia en el Bosque de Chapultepec, y para concluir, el MNA.

Lo anterior, bajo la premisa de que un futuro próspero, como personas y como nación, se sustenta en el impulso a la educación. “Este museo fue creado para ser un templo del saber, para que mexicanos y extranjeros se sintieran orgullosos del país”, destacó Magaloni.

Esta vocación continúa vigente, afirma la directora, ya que de septiembre a noviembre, la mayoría de público que visita el museo está conformado por estudiantes de nivel básico; tan sólo en el último fin de semana, de 27 mil visitantes que llegaron el sábado 19 de septiembre, 14 mil eran estudiantes; en tanto que el domingo 20, de 13 mil personas, 9 mil correspondían a este mismo sector.

De acuerdo con los registros del recinto, 50 por ciento del público que lo visita en dicho periodo son escolares. “El Museo es la gran aula educativa, el programa de extensión del siglo XX para que alumnos puedan aprender y verse reflejados”, manifestó.

La doctora Magaloni afirma que la característica que define al Museo Nacional de Antropología como un espacio que revolucionó el concepto de museos, no sólo en México sino en América Latina, es que fue creado con ese propósito.

“Anteriormente los museos se adaptaban en edificios antiguos y prestigiosos, pero eran extensiones donde las obras estaban alineadas y se recorrían de principio a fin, sin espacio para una pausa y reflexión”.

PATIO CENTRAL. FOTO MAURICIO MARAT INAHEn cambio, “en el Museo de Antropología cada sala es un mundo en sí mismo, cada uno ligado museográficamente al patio central que forma parte del discurso; es el agua del centro, es México, con esa área abierta que revisita las concepciones estéticas mesomericanas, particularmente el Cuadrángulo de las Monjas de Uxmal.

“Cada sala tiene salida a jardines temáticos, y hacen alusión a que la civilización mesoamericana surge de una interpretación y un diálogo muy particular con la naturaleza. Las alturas de los techos están planeadas para hacer un efecto dramático.

Todos los antecedentes de cada cultura están exhibidos con las cubiertas bajas, y cuando uno llega a los grandes logros que tuvieron, el techo sube hasta 11 metros”.

Esta museografía produce un efecto dramático en la colección, es como un ritual, explicó Magaloni. “Nosotros aprendemos a través de los ritos muchas cosas que se quedan instauradas en nuestro inconsciente a través de la experiencia, eso es lo que hace distinto el aprendizaje racional, al que se da a través de la experiencia o la acción, lo que se llama ritual en la antropología.”

Lo que sucede con el Museo Nacional de Antropología es que una visita se queda grabada, y eso todavía sucede hoy, destacó. Lo sorprendente es que ese proyecto se levantó en un año y siete meses, con un equipo de gente que realmente meditó, pensó y tuvo claro su objetivo, y además con una sensibilidad para sentir la colección a la que está dedicado el museo.

Diana Magaloni también subrayó que al igual que hace 45 años, en el montaje de esta exposición participaron los trabajadores del museo, y gente que se sumó a la tarea, como los estudiantes de servicio social. La muestra es resultado de un trabajo colectivo como lo fue la labor colectiva para construirlo.

Informó que para el recorrido de la exhibición se editó una guía que se distribuirá de manera gratuita entre el público que la visite. Es un impreso temático que rememora el primer recorrido que se hizo en el museo, encabezado por López Mateos y Torres Bodet, el 17 de septiembre de 1964, cuando se inauguró.

En la elaboración de la guía participaron los curadores de cada sala, quienes señalaron las tres piezas más emblemáticas en cada sección, las más rememorables y que forman parte de la museografía desde 1964. Entre estas se encuentran la Piedra del Sol o Calendario Azteca y la Coatlicue.

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