Agencia de Noticias Independiente

La sociedad armada, un riesgo para los Derechos Humanos

El asesino del metro BalderasMillones de mexicanos poseen un arma de fuego, número que crece por el ingreso ilegal al país diariamente de 2 mil armas

Por Gerardo Sauri

Agencia de Noticias Independiente, México Septiembre 22 (Cencos).- Es importante considerar las diferentes aristas que tiene un acontecimiento como el que se vivió el viernes 18 de septiembre en la estación del metro Balderas. No se puede reducir un hecho que compromete la seguridad de los grupos humanos a un caso de enfermedad mental. La situación no es tan simple como querer saber y analizar cuáles fueron los motivos que tuvo un hombre para agredir a las personas en un espacio público y dejarlo sólo en la responsabilidad de orden personal. También sería importante preguntarnos que nos está pasando como sociedad que cada vez cobra un rostro de violencia más comprometedor para la vida y seguridad humana.

Uno de los requisitos para la licencia para portar armas es tener la capacidad física y mental para el manejo de armas, con certificado expedido por un médico con título legalmente registrado. Pero más allá del estado mental de la persona que protagonizó la tragedia del metro Balderas, lo ocurrido en sí mismo, abre la discusión del tema de una sociedad que recurre a formas violentas para resolver conflictos y el uso de armas recrudece la situación.

No podemos soslayar el que cotidianamente veamos en programas de televisión, en prensa escrita y noticieros: violencia al interior de los grupos familiares, en los espacios escolares y laborales, en las calles, la violencia de la delincuencia organizada… En este contexto, existe una preocupación social compartida respecto al tema de la inseguridad que lleva a reflexionar sobre el uso civil de las armas. Pareciera que como sociedad nos estamos dando permiso para ejercer violencia, en el país –según especialista de la UNAM- aunque el 50% rechaza que la población deba armarse, un tercio está de acuerdo con que se permita a la población en general tener armas de fuego en su casa.

De acuerdo a la Secretaría de Defensa Nacional, entre 1972 y 2001 se otorgaron 5 millones 443 mil 547 licencias de portación de armas en México y 99% de las solicitudes la hicieron hombres. En los últimos dos años se ha incrementado alrededor de 30% la compra individual de armas de fuego.

Por ello, es necesario el diseño e implementación de políticas públicas que alienten la cultura de la no violencia. En un país donde la descomposición del tejido social se está generando a un paso acelerado, y aunado a ello, con el riesgo de que las personas tengan mayor acceso a las armas sea de manera legal o ilegal, cuando la presencia de éstas lo que hace es vulnerar aún más el derecho a vivir en un entorno libre de violencia de quienes habitamos la Ciudad de México.

En el Programa de derechos humanos del Distrito Federal no se alcanzó a contemplar de manera amplia el tema de la regulación de portación de armas. Sin embargo, es importante retomarlo en nuestra propuesta de trabajo en la CDHDF, pues es un elemento de seguridad humana, que está vinculado al derecho a vivir en una cultura de paz.

Las políticas públicas son insuficientes cuando el principal problema es la falta de regulación sobre las armas, lo cual permite que el mercado negro se convierta en un foco rojo como lo es a nivel nacional y en la capital del país en particular. Según estudios de las autoridades federales hay más de 15 millones de armas ilegales que circulan en las 32 entidades. En 2008 el decomiso de armas fue de sólo 20 mil 915, cuando se reporta que diariamente ingresan al país 2 mil de manera ilegal. Por ello es necesaria la interlocución entre los ámbitos de gobierno federal y local, como una acción de corresponsabilidad.

De acuerdo al Plan Nacional de Desarrollo el gobierno de México tiene la responsabilidad de integrar un padrón confiable y actualizado de las armas de fuego dentro del territorio, debe cumplir con su misión de disminuir el número de artefactos provenientes del contrabando y retirarlos de circulación. Para cumplir ese objetivo se requiere coordinar los tres órdenes de gobierno para que la población entregue armas provenientes del mercado negro e instrumentar un programa permanente para la destrucción inmediata de equipo decomisado.

Consideramos que es fundamental que las políticas públicas que se implementen desde estos órganos de gobierno se diseñen bajo la lógica de que no es posible confrontar la violencia respondiendo con otros actos de violencia. En todo caso, la idea es fomentar los procesos de resolución no violenta de conflictos en el marco de una cultura de paz y respeto a la dignidad humana. En materia de derechos humanos no podemos olvidar uno de los principios fundamentales de la convivencia humana, la fraternidad. (Más información sobre el tema de armas de fuego, haz clic aquí)

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