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En Exclusiva: ¿Isla Bermeja? Si existe ¿Dónde esta?

isla bermejaEl valor potencial de la Isla Bermeja es de 22 mil 500 millones de barriles de petróleo.

Además establece los lindes marítimos entre Estados Unidos y México en la zona del Golfo.

En México ya no existe, sin embargo aparece en la publicidad de una agencia turística estadounidense vía internet.

José  F. Gante Ramírez

Agencia de Noticias Independiente, México (En Exclusiva).- Una isla conocida como Bermeja, se ha convertido en un gran misterio, porque a pesar de que los mapas cartográficos desde los siglos XVI, XVII, XIX y XX, la ubican a 160 kilómetros de la costa de Yucatán como el punto de referencia  para definir los limites marítimos entre México y Estados Unidos en el llamado Hoyo de Dona del Golfo de México, resulta que desde 1997, simplemente desapareció.

En ese año (1997), el gobierno mexicano reportó oficialmente que la Armada no encontró físicamente la isla Bermeja, por lo que se tuvieron que fijar los limites a partir del arrecife Alacrán, con lo que México perdió ante Estados Unidos una franja de mar.

Estas zonas son dos: una frente a Tamaulipas y Texas –Polígono Occidental– y otra frente a Yucatán, Nuevo Orleáns y Cuba -Polígono Oriental–, pero con su misteriosa desaparición México no solo perdió gran parte de su territorio marítimo, sino las mas importantes reservas petroleras, porque la isla Bermeja cuenta con un potencial estimado de 22 mil 500 millones de barriles de crudo, y al quedar entre los mares territoriales de dos o más países su aprovechamiento depende de los límites que se fijen.

¿Porque ahora buscar la isla Bermeja?

Desde el pasado 3 de noviembre de 2008, un grupo de seis senadores del PAN exigió al presidente Felipe Calderón que envíe un “informe detallado” sobre la situación de la Isla Bermeja, que estaba ubicada a 160 kilómetros de Yucatán, y que “desapareció misteriosamente” del mapa en los momentos en que se negociaba con Estados Unidos el tratado para la explotación de los yacimientos de petróleo en el Golfo de México.

Los senadores del PAN, Luís Alberto Coppola Joffroy, Humberto Andrade Quezada, Sebastián Calderón Centeno, Juan Bueno Torio, Felipe González González y Jaime Rafael Díaz Ochoa, consideraron que “existen sospechas sobradas de que la inmersión (de la isla) fue provocado por la influencia del hombre”.

En una propuesta de punto de acuerdo publicada en la Gaceta Parlamentaria, los senadores panistas pidieron al Ejecutivo federal que en un plazo no mayor a 30 días enviara un “informe detallado” en el que explique “el misterio que se guarda sobre la inmersión sospechosa de la Isla Bermeja”.

Los panistas mencionaron que “existe la sospecha” de que “funcionarios mexicanos (del gobierno de Ernesto Zedillo) contaban con información privilegiada sobre la riqueza que se encuentra en su fondo marino”.

Los senadores llegaron a esa conclusión debido a que en 1997, el gobierno federal encabezado por el entonces presidente Ernesto Zedillo, dispuso que la Armada realizara una inspección en torno a la Isla Bermeja, pero cuando el buque correspondiente llegó al lugar indicado no encontró nada y así lo reportó al alto mando.

Explica el documento publicado en la gaceta, que el 5 de septiembre de 1997, el buque Onjuku de la Armada de México realizó una inspección en el lugar en donde supuestamente estaba la isla. En su informe el responsable de la misión afirmó: “No habiéndose encontrado el supuesto islote Bermeja, por lo que efectuó en el área un patrón de búsqueda de 322.5 millas náuticas cuadradas con un barrido hidroacústico, con resultados negativos”.

Sin embargo, agrega el citado documento de los senadores, que meses después la Isla Bermeja apareció en una guía turística de Estados Unidos que se encuentra en algunas paginas de internet, con datos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

bermeja Ante esto, los senadores advirtieron: “existe un secuestro de una porción insular de nuestro México, secuestro que autoridades de alto nivel en sexenios pasados conocieron y que ocultaron la información de los verdaderos responsables de esta mutilación por voraces malos funcionarios de antaño”.

Resulta, según esto, que al no encontrar la ubicación de la Isla Bermeja por parte de la Armada permitió a los gobiernos negociar el “Tratado entre el gobierno de los Estados Unidos Mexicanos y el gobierno de los Estados Unidos de América sobre la delimitación de la plataforma continental en la región occidental del Golfo de México más allá de las 200 millas náuticas”, acuerdo que fue firmado el 28 de noviembre del año 2000.

La demanda de los senadores no obtuvo respuesta alguna del Ejecutivo Federal durante mas de seis meses, por lo que el pasado 27 de junio, a petición de la  Cámara de Diputados, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sin saber si existe hoy, si existió y desapareció o si sólo es fruto de un error de los cartógrafos del siglo XVI, encargó a un grupo de científicos mexicanos la misión de hallar la fantasma isla Bermeja en aguas del Atlántico.

La primera fase de la investigación no ha arrojado los resultados deseados: la isla no está donde los antiguos mapas la ubicaban: a 22,3 grados latitud norte y 91,2 grados longitud oeste con la península de Yucatán como punto costero mexicano más próximo.
La expedición de científicos no la pudo encontrar en ese punto pese a la labor aérea y marítima que realizaron recientemente.

La petición de los legisladores mexicanos no es tanto por afán aventurero sino porque a México le conviene mucho encontrar la isla Bermeja.

¿Es posible que no haya existido nunca la isla Bermeja?

Según el investigador Fabio Barbosa Cano, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, sí existe la isla Bermeja, la cual apunta: “nos permitiría arrojar la frontera de México más al norte y conquistar una mayor parte para el interés mexicano frente a Estados Unidos, que quería arrojar su  frontera más al sur con base en las Dernier”.

¿Vendió Ernesto Zedillo la isla Bermeja?

El misterio que encierra la existencia o no de esta isla, se asoma a las negociaciones secretas que mantuvieron México y Estados Unidos en materia de exploración y explotación del petróleo, así como a la presunta destrucción de los archivos con las actas de esas reuniones desde el Senado de la Republica para no rendir cuentas a la sociedad.

El enorme potencial petrolero que yace en el Golfo de México ha sido objeto de negociaciones no siempre transparentes y que cedieron la mayor parte de esa zona petrolera a Estados Unidos, al ignorar una isla que definiría la frontera a favor del interés nacional.

En 1997, durante las negociaciones bilaterales sobre esos lindes, trascendió que compañías estadounidenses perforaron pozos petroleros cercanos a la frontera con México; entonces se precipitaron las denuncias y estudios, así como la búsqueda de la Bemeja.

En esos días “el único senador que en ese momento formulaba denuncias y que se quedó en la más absoluta soledad, incluso sufriendo sabotaje de sus colegas y que fue objeto de burlas, visto como un loco extravagante, fue el panista José Ángel Conchello”, evoca Barbosa.

Como presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Conchello advertía de los trabajos de perforación en el Golfo por la empresa Reading and Bates Corp., lo que confirmaba su sospecha de negociaciones ocultas con respecto al petróleo en su artículo ¿Entregar el petróleo? de la revista TUXPAN (1 de diciembre de 1997).

Ahí denunció: “todo parece indicar que el gobierno mexicano cedió ya el usufructo de la enorme riqueza petrolera de esa área a las trasnacionales estadounidenses… e incluso un convenio secreto para entregar el cuarto yacimiento de petróleo y gas más importante del mundo a la voracidad de la Unión Americana”.

Pese a tal imputación, al aprobarse en noviembre de 2000 el Tratado sobre la delimitación de la plataforma continental en la región occidental del Golfo de México, mas allá de las 200 millas náuticas, “el senador había muerto (4 de agosto de 1998) en un extraño accidente nunca aclarado, y su investigación petrolera había desaparecido”, subraya el investigador Fabio Barbosa.

En tanto, ya se indagaba sobre la isla mexicana que delimitaría nuestra frontera septentrional. Así lo revela un documento de la Secretaría de Marina del 23 de septiembre de 1997, firmado por el contralmirante Néstor E. Yee Amador, director general de Oceanografía Naval, dirigido al subsecretario de esa institución sobre el reconocimiento efectuado por el buque oceanográfico H-04 “Onjuku”.

La inspección, realizada el 5 de septiembre a las 7:00 horas por el buque en la situación geográfica latitud 22º  33′ N; longitud 091º22’W fue: “no habiéndose encontrado el supuesto islote Bermeja”, por lo que efectuó en el área un patrón de búsqueda de 322.5 millas náuticas cuadradas con un barrido hidroacústico, con resultados negativos”.

El informe describe en el último párrafo de la fracción III: “no habiendo comprobado las de mayor profundidad por limitaciones de ecosonda que rebasan su capacidad de detección”, y anexa mapeo del barrido hidroacústico.

Este reconocimiento indica para Fabio Barbosa que el equipo técnico del barco explorador no era suficiente, y aunque debió hacerse otra inspección con mejor tecnología, no hubo interés por localizar la isla de referencia. “¿Qué no hay recursos?”, dijeron.

Ante ese resultado, el 14 de noviembre de ese año, Miguel Ángel González Félix, consultor jurídico de la Secretaría de Relaciones Exteriores, remitió el informe de Marina a Carlos M. Jarque, entonces presidente del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

Le solicitaba información “para saber si al norte de Cayo Arenas, Arrecife Alacrán y las islas de Cabo Catoche, existían otros accidentes topográficos”. Una vez más, la respuesta fue escueta: no hubo resultado.

La isla no existía más. Al menos en la documentación oficial de fines del siglo XX que se encuentra en las comisiones de Relaciones Exteriores y de Energía del Senado de la República.

Durante una entrevista  que concedió a medios decomunicacion, Barbosa Cano, autor de libros como El petróleo en los Hoyos de Dona y otras áreas desconocidas del Golfo de México, y análisis como permanencia de cacicazgos petroleros en procesos de modernización, decidió realizar una investigación independiente desde la academia.

Acota: “este asunto de una isla desaparecida se presta a un tema de novela o a un tratamiento escandaloso, por lo que debemos ser rigurosos para no perder credibilidad”.

Isla BermejaRastreó mapas históricos y encontró  que ya en 1570 Abraham Ortelius la situó en su carta titulada en latín, America Nova Mundo Nova descriptio. Igual otro de Antonio de Herrera titulado Description del districto de audiencia de Nueva España. Antonio García Cubas en su Carta general de la República Mexicana  y en los años 30 del siglo XX de la Secretaría de Comercio exhiben a la isla.

Todos los mapas están accesibles en la Biblioteca del Instituto de Geografía de la UNAM. Aún más. El 26 de julio de 1946, la Secretaría de Educación Pública editó el libro de Manuel Muñoz Lumbier “Islas Mexicanas”, de la colección Biblioteca Enciclopedia: ahí la Bermeja está en el catálogo y en su página 110 la ubica en el 22º 33′ latitud norte y en el 91º 22`del oeste.

La Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística por su parte, posee en su Salón principal el Imperial Sheet Atlas que también exhibe a la Bermeja.

En México, el catálogo de las islas lo elabora la Secretaría de Gobernación, y la Secretaría de Marina es la encargada de vigilar el territorio marítimo y costero.

Sorprendente resulta conocer que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos también localizó  a la isla Bermeja y la consigna en su Atlas, en donde aporta fotografías para alimentar el sitio Web de la empresa Traveljournals.net.

¿El Senado tomo parte en la venta de la Bermeja?

Para Barbosa Cano lo sorprendente es “la irresponsabilidad, incluso la frivolidad del Senado de la República, de la totalidad de sus miembros”, por no poner énfasis en esta cuestión. “Hay un consenso de la clase política para no hacer bulla, es un asunto de seguridad nacional, es un asunto estratégico”.

Denuncia el también asesor de Petróleos Mexicanos y del Senado de la República que los participantes en las negociaciones bilaterales “ocultaron sus identidades al pueblo de México y no quisieron dar la cara”.

Afirmó que algunos de los senadores miembros de las comisiones de Energía y de Relaciones Exteriores. no sólo se ocultan sino que se destruye la información de tal manera que no quede rastro, que no quede ningún vestigio. Estos documentos (la búsqueda de Marina) son oficiales, se destruye información, que no haya archivos sobre esto, puede pasar meses en las oficinas y sólo sale con una irritación espantosa.

A preguntas expresas de ¿Por qué se ocultan los responsables? ¿Por qué se destruye la información? Contesto:

-Porque en los países dependientes, subdesarrollados, las élites dominantes subordinadas tienen que ocultar constantemente la negociación que tienen con las metrópolis en las que sufren terribles humillaciones.

Ejemplificó el académico el escaso interés del legislativo a informar de la negociación con una nota de prensa que al anunciarse el acuerdo bilateral dio más relevancia a la aprobación de los “autos chocolate que a la negociación; ahí se observa el desdén del Senado por este tema”.

“El petróleo sólo les interesa a los miembros de la clase política como una fuente de ingresos y no les interesa perfeccionar los instrumentos para detectarlo, conocerlo, defenderlo. Lo único que quieren es venderlo cuanto antes, incluso sacrificando porciones del territorio nacional”, enfatiza el investigador.

La Bermeja y la CIA

bermeja-si-existeTraveljournals.net es una empresa de viajes que se promueve por Internet. En el extremo inferior derecho de la página electrónica informa que se basa en datos aportados por el Atlas elaborado por la Agencia Central de Inteligencia.

En ella se promueve la isla Bermeja del Golfo de México en estos términos:

Coordinates & Location type: Area Type: Hypsographic, Location Type: Island. Latitud: 22,55, Longitud: -91,36667,Latitud (DMS): 22° 33′ 0 N, Longitud (DMS): 91° 22′ 0 W.

Cita que su locación fue modificada en 1994 el 01 del 04 de acuerdo a la base de datos del 2004 del 02-27 y la describe así:

Islote Bermeja, Yucatan, Mexico on world map. Latitude: 22° 33′ 0 N. Longitude: 91° 22′ 0 W.

Al preguntarle ¿Qué pasó realmente en las negociaciones entre México y EU sobre los ‘hoyos de dona’? En 1998-2000, la canciller Rosario Green y el secretario de Energía, Luís Téllez Kunzer, anunciaron el fin de las negociaciones. La prensa usó adjetivos como “defensa con energía y vigor” pero –pregunta Barbosa Cano- “¿a dónde están las minutas?”.

El investigador Barbosa se reunió  con asesores de la Marina y del INEGI, pero algunos mentían. Al reunirse por primera vez ambas delegaciones, los estadounidenses presentan un borrador y la parte mexicana expresa que lo estudiará para formular observaciones a ese documento.

En la segunda reunión, la delegación mexicana presentó sus observaciones al borrador y los estadounidenses las rechazaron porque lo que México pedía lo prohíbe la legislación estadounidense; “los recursos del suelo y del subsuelo son propiedad de la compañía explotadora y el gobierno no puede intervenir ni solicitar informes”.

Y entonces las negociaciones se suspendieron indefinidamente. Pasaron meses -incluso falleció el senador Conchello- y un miembro del Departamento de Estado y otro de Relaciones Exteriores tuvieron reuniones “oficiosas” o no formales y adoptaron algunos acuerdos.

El primer punto fue que los estadounidenses aceptan modificar el primer borrador que establecía que en la frontera de los hoyos de dona se establecería una franja de 1.4 millas de cada lado que quedara en moratoria –sin actividades por 10 años–, y el segundo establecía que si se encontraban recursos transfronterizos, Estados Unidos se comprometía a pedir a sus compañías que, si lo tenían a bien, hicieran un informe y lo entregaran a México o a EU.

Con estos cambios se dio la reunión final de la comisión negociadora y los mexicanos salieron gritando: “¡ganamos!, ¡bravo!”, porque en las negociaciones México “se quedó con 60 por ciento de la zona en disputa y los gringos apenas con el 40.

“Lo que no dijeron es que en esa porción de los Estados Unidos hay petróleo casi en la superficie, mientras que en la zona de México el crudo está hasta a 3 mil 500 metros de profundidad, que a la fecha no existe ninguna compañía petrolera que llegue y es posible que nunca se explote esa zona”.

Es por todo esto que se debe encontrar la isla Bermeja, porque a partir de ella, las aguas territoriales mexicanas se extenderían y se ampliarían sus derechos de explotación del conocido Hoyo de la Dona Oeste, una zona donde se encuentran grandes yacimientos de crudo.

Por lo pronto, los expertos de la UNAM iniciaron una investigación cartográfica y geohistórica en bibliotecas de países como España, Inglaterra o Estados Unidos.

Según la agencia de noticias EFE, analizaron ya más de 100 cartas que a lo largo de la historia hablaban de la isla Bermeja y estudiaron decenas de mapas que, como explicó la directora del Instituto de Geografía, Irasema Alcántara, les llevaron a confirmar que en el aspecto cartográfico hay dos periodos.

Así, apuntó, en 1539 surge la primera referencia cartográfica a la isla y estas son constantes hasta el siglo XVIII, cuando literalmente la Isla Bermeja desaparece de los mapas o aparece rodeada de interrogaciones.

Para Alcántara, la existencia de la isla “no es una fantasía” ya que los documentos estudiados hablan de ella dando datos acerca de, por ejemplo, su pequeño tamaño.

El motivo de que no se haya encontrado en el lugar explorado es, en su opinión, que se tomaron las coordenadas antiguas sin adaptarlas a los nuevos mapas.

Por ello, lo que hay que hacer ahora es “reinterpretar y volver a georeferenciar los mapas, poner otras coordenadas y hallar los sitios potenciales en los que la isla estaría, sumergida o no”, dijo.

Según la directora del instituto de Ciencias del Mar y Limnología, Leticia Rosales, ya hay estudiados tres posibles sitios en los que Bermeja podría estar localizada.

Ahora, apuntó, lo importante es lograr que haya suficiente financiación para que la UNAM pueda ir a los lugares con su buque universitario “Justo Sierra” y hacer evaluaciones oceanográficas de las zonas.

El experto Arturo Carranza fue una de las personas que viajó en el buque en una investigación que calificó como “muy interesante” y en la que se evidenció que “no había posibilidad alguna de que exista o haya existido una isla en ese lugar” ya que se exploraron profundidades superiores a 1.400 metros.

“Lo que queremos hacer ahora es tratar de entender si existió y la posición no era la que se decía o si simplemente se equivocaron en el nombre”, dijo Carranza a EFE.

En su opinión, la isla “existió, pero ya desapareció” y por ello lo importante es averiguar dónde estuvo y tratar de entender cómo desapareció, “pensar en qué procesos naturales ocurrieron para que desapareciera”.

Pero ni siquiera la tecnología satelital ayuda a desvelar el secreto de esta isla. Al teclear “Islote Bermeja” en Google Maps, la mayor base de datos pública de mapas del mundo, aparece señalada al norte de la península del Yucatán, pero al acercar la visión no hay nada, ni una pizca de tierra, sólo agua.

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4 comentarios

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  1. José Manuel Rodríguez Ramírez said, on junio 24, 2010 at 6:08 am

    Y NO OLVIDAR EL ASESINATO DEL TAMBIÉN DIPUTADO DEL PAN QUE NO RECUERDO SU APELLIDO. Oficialmente murió en un accidente en su vehículo en el Km. 45 de la carretera México- Querétaro, pero él fue de los más necios en gritar que los Estados Unidos nos querían robar precisamente la parte del hoyo de la dona del Golfo de México. Por favor ayúdenme a encontrar los estudios que hizo este diputado que murió fatalmente poco después de que estaba gritando por todos lados con conferencias magistrales el robo del que ahora ya es una evidencia.
    Saludos,
    José Manuel Rodríguez

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  2. Felipe Morones said, on febrero 28, 2012 at 6:36 pm

    es Jose Angel Conchello, su banacada lo tacho de izquierdista. sus enemigos de otros partidos lo tacharon de loco.

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  3. EAO said, on junio 6, 2012 at 4:40 pm

    esto debe saberlo todo México y recuperar diplomaticamente esta area.

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  4. Jorge López said, on junio 6, 2012 at 6:46 pm

    Me sumo a la investigación; sólo adelanto que la situación con ese “misterioso” islote (más que isla) podría tener semejanza con una de las islitas ubicadas en el arrecife “Alacranes”, cerca de allí, unos 100 km. al norte de Puerto Progreso, Yucatán. Como este pedacito de tierra se encuentra casi al ras de la baja plataforma continental de esa zona, aparece y desaparece dependiendo de las mareas; por eso los lugareños la llaman “La Desaparecida”. Tuve la oportunidad, hace ya varios años, de constatarlo ya que pude ver el islote tanto sumergido como fuera del agua (quizá no más de un metro). Tal vez a eso se deba que Isla Bermeja a veces está y a veces no está…

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