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La crítica literaria en México no existe, afirmó Emmanuel Carballo, un ciudadano de la República de las Letras y miembro de la “mafia”

Emmanuel CarballoEl crítico literario fue reconocido por sus múltiples antologías de la literatura mexicana.

El INBA le rindió un homenaje y le entregó la medalla de oro.

Juan Pablo García Vallejo

Agencia de Noticias Independiente, México (Cultura).- El ensayista, crítico literario y poeta jalisciense, Emmanuel Carballo, recibió en sus 80 años un homenaje por parte del INBA, quien le otorgó la Medalla de Oro con que reconoce el trabajo y la trayectoria de los creadores literarios en México.

Un critico literario es el que orienta y recomienda leer tal o cual novedad que se pone en circulación en el mercado editorial, pero también es un ser humano con mucho poder porque de su opinión depende que jóvenes escritores lleguen a la gloría o se pierdan en la frustración profesional.

En una conversación sostenida con su discípulo José Domingo Arguelles, por cierto bastante informal, Carballo recordó como llegó a México en los años 1950 y de inmediato comenzó a incursionar en el periodismo cultural dentro de la famosa mafia, que hacia de la República de Las Letras lo mismo que pasaba en el Congreso de la Unión, corruptelas, doble moral, empleomanía, corporativismo.

Más adelante el poeta jalisciense hizo un recorrido pormenorizado de los principales grupos, tendencias y autores importantes de la literatura mexicana del siglo XX comenzando por el Ateneo de la Juventud, la generación de Contemporáneos, Octavio Paz, la generación de medio siglo, la Literatura de la Onda, etc.

Carballo es uno de los muchos jaliscienses que emigraron a la Ciudad de México, modernizada y urbana, y nunca más se fueron como Juan José Arreola, Juan Rulfo, Agustín Yáñez, etc., quienes aquí se quedaron porque el espejismo del centralismo cultural y económico los paralizó y embrujó.

Carballo fue cofundador de La Cultura en México; dirigió con Carlos Fuentes la Revista Mexicana de Literatura que sólo apareció tres años, en la Revista de la Universidad, el suplemento Artes, Letras y Ciencia del periódico Ovaciones. Creó “Invitación a la Cultura”, uno de los primeros programas literarios de la televisión mexicana que pasó durante 1958 y 1963, ganando varias veces el premio del mejor programa cultural, simplemente porque era la única propuesta presentada. No hay que olvidar que la televisión cultural fue enterrada a mediados de esta misma década para consagrarse a ser solo televisión comercial o para jodidos como diría uno de sus propietarios.

Con respecto a la mafia, el grupo que hizo muchas cosas buenas y también algunas imperdonables, Carballo la calificó como la gente que tenía talento, descalificando de antemano cualquier otra creación o criterio que existía por fuera de la mafia. Esta era una especie de contra poder al nacionalismo cultural del sistema político mexicano pero su único defecto o pecado o imperfección era que siempre dependió de él para desarrollar su trabajo literario en publicaciones universitarias, oficiales, de la UNAM, etc.

Por eso eran la mafia, porque tenían monopolizados los principales espacios de la cultura y se los rolaban entre ellos mismos; hacían y publicaban sus propios autoelogios. Cumpliendo así la regla de oro que Poniatowska consagró en los años 1950, si me lee, te leo. Si no me lees eres inexistente y ni siquiera te conozco. Y por esto mismo no existe crítica literaria en México, porque sus comentarios literarios son puras adulaciones y alabanzas entre amigos. Cosa que el mismo maestro Carballo afirmaría para contestar una pregunta de Juan Domingo Arguelles de cuál era el Estado del arte de la critica literaria en México.

Existen cuatro tipos de critico literario: el amateur, que tiene una opinión superficial de la obra que acaba de leer, el académico, generalmente profesores de literatura, historia o redacción, el profesional que vive de escribir sus impresiones en periódicos y revistas sobre los libros que lee y la de los propios escritores de las obras que van leyendo o que los van guiando en su carrera literaria. Así se puede afirmar que un crítico literario es ante todo un lector y puede que también un escritor.

Nadie nace siendo crítico literario, así que Emmanuel Carballo cultivó cada uno de las etapas de de la historia de la República de las Letras realizando varios estudios generales de ésta en los siglos XIX y XX. Es más, a mediados de los años 1960, en plena nacimiento de la Literatura  de la Onda, crea una editorial llamada Empresas Editoriales donde publica una serie de pequeñas biografías de “nuevos escritores mexicanos del siglo XX presentadas por ellos mismos”, donde escribe José Agustín, Gustavo Sainz, Carlos Monsiváis y algunos otros. En realidad era un proyecto bastante ambicioso por que estos jóvenes no tenían ninguna obra significativa aún publicada, les otorgó la gloria antes de demostrar su trabajo.

Carballo comentó que la salud de la literatura mexicana actualmente goza de excelentes condiciones, pero el que ya no está muy bien es el periodismo cultural. “Luego de recordar su llegada a la Ciudad de México como becario del Centro Mexicano de Escritores, donde convivió con Juan Rulfo, Juan José Arreola, Rosario Castellanos, Jaime Sabines y Alí Chumacero, entre otros, Emmanuel Carballo, hizo una fuerte crítica a los periódicos que han venido cerrando espacios a la cultura, a diferencia de lo que sucedía en décadas anteriores, cuando circulaban publicaciones como los suplementos culturales de Novedades y El Nacional, La Gaceta del FCE, (…) “contrariamente a lo que hoy sucede, cuando los periódicos ubican la información al final de la primera sección, después de los chismes locales, internacionales, de las páginas de sociales y los anuncios”.

Afirmó que el suplemento México en la Cultura es el mejor de toda América Latina, lo cual está en discusión porque no existe un estudio comparativo de suplementos culturales, pero hay que considerar que su creador Fernando Benítez imitó al suplemento Al Sur de Argentina, y la Revista de Occidente de España para hacer algo similar en México y es poco probable que un ejercicio sin antecedentes ni experiencia logre rebasar a las publicaciones que han sido señeras en la difusión de la cultura. Quizás sea el más importante de México pero no creo que de América Latina.

Y un desfase del maestro Carballo es decretar de antemano la muerte del libro para volcarnos en las nuevas tecnologías, tiene la ilusión vana de que con el Internet se revitalizará la literatura mexicana, pero quizás desconoce que ya pasó el furor por esta tecnología y también su utopía de acceso libre, así como de libertad de expresión, etc. Actualmente escribe sus memorias que van en el tercer tomo y que esperamos leer muy pronto.

Carballo es reconocido por haber escrito un conjunto de antologías literarias importantes como  Cuentos completos de José López Portillo y Rojas (1952); Cuentistas mexicanos modernos (1956), El cuento mexicano del siglo XX (1964), Narrativa mexicana de hoy (Madrid, 1969), La narrativa mexicana de 1910 a 1969 (1979), El cuento mexicano del siglo XIX y La novela mexicana del siglo XIX (1982), La poesía mexicana del siglo XIX (1984), Cuento mexicano del siglo XX. Breve antología, siete autores que van de 1900 a 1930 (1986), ¿Qué país es éste? (1996); y Autobiografía: Emmanuel Carballo. De cuerpo entero: Ya nada es igual (1991) y autor de muchos ensayos y cuentos.

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