Agencia de Noticias Independiente

El movimiento de la diversidad sexual y su participación político electoral

voto rosa Por Juan Pablo García Vallejo

Agencia de Noticias Independiente, Ecatepec de Morelos de los más pobres, (Voto rosa).- En la obra la Participación política desde la diversidad, coordinado por la destacada investigadora Martha Singer Socher,  publicado por Plaza y Valdés, se hace un recuento de la entrada de varias minorías sociales, étnicas, sexuales y culturales antes marginadas de la escena de participación política en la sociedad mexicana  en los años recientes y, de su sensible visibilización en las coyunturas electorales.

Tal el es caso de las mujeres, los indígenas, los jóvenes, las personas con discapacidad y el movimiento de liberación homosexual o movimiento gay y posteriormente transformado en la diversidad sexual, de su normalización en un mercado rosa que cuenta con un parque electoral cada vez más creciente y se conoce como el llamado el voto rosa y el voto seropo.

Para entender la paulatina entrada y creciente participación política de las personas con una preferencia sexual distinta a la heterosexual, es de reconocer el importante aporte que hacen las investigaciones presentadas en esta recopilación como la de Víctor Manuel Muñoz Patraca titulada “Participación política de las minorías: el caso de los homosexuales”; la de Alfonso G. Jíménez Zandi Valle  con “El desafío del derecho a la diferencia”; la de Rafael de la Dehesa con “Diversidad sexual, elecciones y modernidad democrática”; la de Ricardo Hernández Forcada con “Participación política y diversidad sexual”; y finalmente Jorge Roberto Rodríguez Sánchez con “Detrás del arco iris: comunidad gay y participación política”.

En la investigación  de Víctor Manuel Muñoz primeramente se describe como la aparición del SIDA profundizó la discriminación social y la estigmatización de los enfermos y, a la vez, estos ocasionaban distintos problemas jurídicos y sociales, el acceso a los servicios de salud que se conjugaron más con la demanda de reconocimiento de derechos a las parejas homosexuales con la sociedad de convivencia en  los 1990.

“En un inicio se planteó la sociedad de convivencia como una forma de proteger los derechos de las parejas que se desintegraban como resultado de la muerte de uno de sus integrantes. La multiplicación de fallecimiento por SIDA, que en los años 1980 y principios de los noventa, golpeó a la comunidad gay, puso al descubierto la incapacidad del sobreviviente de ejercer el derecho a la sucesión legítima como resultado de la discriminación sufrida por las parejas integradas por miembros de un mismo género.”

“Muchos gays vieron desaparecer sus bienes junto con sus parejas al ser los familiares quienes reclamaban las pertenencias de los fallecidos, sin importar si el patrimonio lo habían formado entre los dos. En otros casos, el miembro no portador del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) se vio imposibilitado para hacer extensivo su derecho a la seguridad social a su pareja enferma.”

A continuación  Alfonso G. Jiménez analiza la participación en la escena política al ir definiendo una nueva ciudadanía sexual en que la comunidad LGBT es más que un hecho social y político y cuya presencia los partidos de izquierda no pueden ya dejar de lado. La vinculación entre la comunidad y los partidos comenzó primero con el PRT para impulsar la actuación de sus candidatos en la plaza pública y luego el PRD y Alternativa Socialdemocracia, en los años 1990, al lanzar los primeros candidatos que hacen no sin dificultades propuestas legislativas para beneficiar a la comunidad de la diversidad sexual. Esta comunidad es un granero electoral pero también de consumo, es el mercado rosa.

Por su parte Rafael de la Dehesa nos descubre que el primer candidato homosexual fue propuesto nada menos que por el PRI en 1978, pero su candidatura no fructificó. Aunque el origen del movimiento de liberación homosexual y lésbico es de origen de izquierda extra- parlamentaria.

Una crítica profunda realiza Ricardo Forcada a las candidaturas y propuestas del movimiento LGBT: “En relación a la crítica a la participación en los partidos, ésta tiene una buena dosis de razón, sobre todo porque en varias ocasiones la candidatura ha precedido a la agenda y todo ello al contacto con la base”. Pero destaca su gran movilización de las organizaciones de la comunidad gay en la lucha contra el SIDA: “Quiero insistir en que éste momento actual de la pandemia del VIH/SIDA, en México y el mundo, es un momento clave para la participación política del movimiento gay en beneficio de  toda la sociedad.”

Y finalmente Jorge Roberto Rodríguez nos explica la diferencia entre una minoría social, la comunidad LGBT y la diversidad sexual, al ir sumándose otros grupos al de los homosexuales masculinos dejó de ser útil hablar de movimiento gay porque otras minorías sexuales tenían los mismos problemas de discriminación y estigma social.

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