Agencia de Noticias Independiente

La revolución cultural por la electrificación en el siglo XXI

ElectrificaciónModernizó las costumbres citadinas.

Una nueva forma de historiar.

Se iluminaron barrios y colonias y aun pueblos.


Por Juan Pablo García Vallejo

Agencia de Noticias Independiente, Ciudad de México (Historia).- En el Instituto Mora, se presentó el libro Candil de la calle oscuridad de su casa. Trata sobre la iluminación en la Ciudad de México durante el porfiriato, publicado por la editorial Miguel Ángel Porrúa  y el Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad de México, de la historiadora Liliana Briceño, y que contó con los comentarios de los historiadores Eugenia Meyer, Fernando Curiel y el periodista cultural Humberto Mussachio.

De acuerdo al catedrático e investigador Fernando Curiel, una de las cualidades de esta investigación que fusiona la historia y la tecnología, la historia social e historia intelectual, para reconstruir uno de los episodios decisivos de la modernización.

Esta investigación también comprende según este historiador, la historia de la capirucha por la introducción de la energía eléctrica, primero en calles y plazas y después en espacios públicos cerrados y por último, en locales privados.

La paulatina introducción de la electricidad en la vida urbana de la ciudad decimonónica fue una verdadera revolución cultural de los hábitos, coincidieron en señalar los presentadores.

La investigación describe postes, alambres, excavaciones para cableado subterráneo, aceras del primer cuadro, las fronteras y algunos pueblos. Así el día 16 de septiembre de 1881 se colocaron los primeros postes eléctricos para experimentar con iluminación artificial en las calles de Plateros y Juárez. Luego siguió otro en 1883, a la altura de la estatua de Colón para iluminar Paseo de la Reforma. Se proyecto por Nicolás Zúñiga y Miranda hacer una torre para poner un solo foco que iluminara toda la ciudad desde el Zócalo.

Poco a poco comienza la colonización de la electricidad tanto en la Cámara de Diputados, en el Ferrocarril central, la Casa de Correo, la Escuela Nacional Preparatoria.

Primero se dio una concesión de  electrificación a la compañía Siemes y Halke. Y para el 5 de marzo de 1899 se daba oficialmente inaugurada la iluminación de la Ciudad de México, algunos barrios y colonias. En 1901, el alumbrado hace huir la noche de San Ángel, Tlalpan y Mixcoac.

La revolución cultural se percibe porque el fin del siglo XIX y comienzo del siglo XX son irreconocibles el uno en el otro; todo tocó, todo interconectó y todo trastocó la energía eléctrica.

Candil de la calle oscuridad de la casa, es una investigación que recurre a diversos métodos y registros históricos como la prensa, la novela, el diario oficial y la bibliografía.

La transición que sufrió la Ciudad de México por la electrificación es descrita por Fernando Curiel: Era la ciudad de México una ciudad triste, insalubre, rural casi, sucia, polvorienta, oscura, intramuros, anegada, todavía conventual, lenta, aldeana. A otra, aseada, pavimentada, moderna, urbanizada, a trechos suntuosa, engranaje del progreso, positivista, todo movimiento, extramuros, metropolitana, iluminada por focos alimentados por energía eléctrica.

Otra transformación se produce desde el gobierno del ciclo solar, las campanas, lo diurno y la prohibición de la noche; a otro, artificial, a ritmo del reloj, plenamente nocturno.

Candil de la calle oscuridad de su casa, es una buena investigación histórica  para todo el que quiera conocer la etapa modernista de la ciudad de México, y asombrarse de los cambios tan rápidos que se fueron produciendo en muchas actividades y hábitos culturales de los distintos sectores de la sociedad porfirista.

Se presenta a un Porfirio Díaz como conductor del plan modernizados del país. Un cambio en el lenguaje para referirse a la electricidad. El  estudio de la nocturnidad dominante a vencer, esa dictadura  de las 10 de la noche a la que sólo escapaban boticas, peluquerías, cantinas, cafés y fondas. Las transformaciones que también trajo en el espectáculo, el comercio, los restaurantes y tívolis, en el hogar, en las percepciones, en el amor, en el juego, en la noción de la belleza y donde esta historia se vuelve antropología.  Falta agregar el periodismo industrial y sus reporteros, a la revelación de la ciudad como protagonista de la literatura a la conquista diurna y nocturna de la calle.

Briceño, Liliana

Candil de la calle oscuridad de la casa

Editorial Miguel Ángel Porrúa y Tec de Monterrey-Ciudad de México, México, 2009.

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