Agencia de Noticias Independiente

El voto cannábico

Vías democráticas en vez de balas.

legalización

Por Juan Pablo García Vallejo

Campañas Electorales, México 2009.- En estas elecciones más que en cualquier otra se está visibilizando el voto cannábico como un medio para detener la creciente amenaza del narcotráfico y el crimen organizado a la vida democrática de los mexicanos propuesta por el Partido Socialdemócrata (PSD).

El narcotráfico con toda  sus variedad de mafias, carteles, corporaciones y familias; con todos sus males sociales crecieron a la sombra y protección de Partido Revolucionario Institucional  (PRI), desde la década de los años 1940, y quedaron como secuelas amenazantes y destructivas para la construcción de una sociedad democrática en que queremos vivir.

Y ahora este partido darwinista pretende que a los mexicanos más jóvenes olviden como el PRI dejó crecer el narcotráfico, como muchos de sus gobernadores y decenas de sus políticos en las élites regionales se enriquecieron por brindar protección a los barones de la droga.

Los cárteles de la droga se independizaron antes de la caída del régimen presidencial autoritario, representando a los pocos años un peligro constante para toda la sociedad, basta considerar la cifra de más de 40 mil muertos (entre narcos, militares, policías y civiles) en la guerra contra las drogas.

Se habla mucho de la sombra indeseable y muy productiva del abstencionismo, un abstencionismo que aún no tiene voz, pero si voto, porque llega a ser del 60 por ciento de la votación. Pocos saben que organizar las cosas como las elecciones cuesta mucho dinero,  pero también cuesta más dinero la no organización de las cosas.

“Las elecciones son para tontos”, decía el filósofo francés Jean-Paul Sastre, esto sigue siendo valido aquí en México, porque además de tener siempre elecciones sino son federales, son estatales o municipales. Son un mal necesario, un mal que cuesta carísimo por toda la burocracia (IFE, TRIFE, partidos cacha todo) al pueblo de México, que siempre opta sabiamente por la abstención.

Algunos no estarán de acuerdo con esto, pero si se ve detenidamente a la clase política que no representa a nadie más que a sus intereses parasitarios, si se puede estar de acuerdo con esta afirmación.

Los dueños del Congreso son unas cuantas familias, sean del partido que sean, no sirven al pueblo de México ni están a la altura de las circunstancias para resolver los problemas rezagados, actuales y futuros de los mexicanos.

Por segunda vez, el Partido Socialdemócrata toma como bandera en estas elecciones intermedias la legalización de las drogas tanto para reivindicar un derecho individual de los ciudadanos, sacar provecho de los usos potenciales hasta ahora desperdiciados por la prohibición y para reducir un poco el poder destructivo del narcotráfico y sus secuelas de violencia callejera, corrupción de las instituciones y de lavado de dinero.

“Esta prohibición ha servido para que el Estado ignore los derechos civiles de sus ciudadanos adultos, considerando que son incapaces de decidir por sí mismos, si consumen ciertas drogas o no. Ha servido también para ignorar y dejar sin ayuda a miles de personas enfermas de adicción y para tratar como delincuentes a quienes deben ser vistos como diletantes de un placer lúdico.” se suscribe en el Manifiesto Por La Legalización de la Mariguana del PSD.

Desde hace años en La Tinta Suelta (suplemento cultural del periódico Acontecer), como en la Gaceta Cannábica hemos impulsado y fomentado la legalización de las drogas, antes de que se volviera una moda electoral y por ello ahora invitamos a nuestros lectores a que voten por los candidatos del PSD.

El voto cannábico es importante para casi cinco millones de fumadores y otros millones de ex fumadores,  más los compañeros de viaje que defienden los derechos civiles que están de acuerdo con la legalización como vía democrática y consensuada para solucionar el grave y profundo problema creado por la prohibición de las drogas y la imposición de dogmas reaccionarios y anti-científicos a toda la sociedad para tratar el consumo de drogas y sus consumidores.

El voto cannábico no es el voto verde, este último se refiere a los miembros de las fuerzas armadas, que no son muchos votos como pareciera, menos de medio millón.

El narcotráfico se convirtió en un sujeto histórico indeseable que llegó a dominar poco a poco, sexenio tras sexenio, diversos ámbitos de la sociedad comenzando con las instituciones de justicia, el sistema financiero, las fuerzas armadas y ahora hasta los partidos políticos tradicionales y, por tanto, la elección de los candidatos a los municipios por ser la célula de todo el edificio republicano de una democracia criminalizada en pleno nacimiento (el caso de Michoacán es un claro ejemplo de esto).

Por más candados burocráticos ideales  que se firman entre partidos, y presentan con bombos y platillos, para que no entren los recursos y candidatos del narco, los capos palomean a sus candidatos tranquilamente y los manipulan a su antojo más allá del tiempo electoral.

No podía ser de otra manera, los partidos y sus políticas sentimentales ya no sirven y el narco tiene más dinero que lo que les da el IFE, e inclusive, más miembros activos permanentes y desgraciadamente muchos más que desean entrar en él, engañados por el espejismo del dinero fácil, el prestigio social ficticio o el deseo de ser anti-héroes.

La propuesta del PSD de llamar a votar por sus candidatos para legalizar las drogas es bastante coherente y atractiva para muchos electores cansados de ver al país rehén de los cárteles la droga y su violencia incontrolable, porque privilegia los instrumentos democráticos y desestima el uso exclusivo del ejército; llama a que la sociedad recupere su capacidad de reflexión, el debate sobre los problemas sociales y no a estar paralizados por el miedo, la desinformación y los prejuicios.

Esta propuesta quiere que la sociedad recupere su capacidad de ilustración: “Es claro que una legalización de este tipo requiere regulaciones legales que permitan encuadrar el fenómeno en su exacta dimensión. En tal sentido, esas normas deben ser producto de una deliberación democrática profunda, que debe darse sin prejuicios y lejos del temor a los espantajos con los que los grupos conservadores del país (incluido desde luego, el que agitan los narcos para cuidar su negocio), pretenden cancelar tempranamente un debate necesario y vital para la salud y la seguridad social.”

El voto cannábico es una buena propuesta para las nueva camadas de electores, más de 30 millones de jóvenes, que no han vivido ni saben de todos los horrores y desquiciamiento estructural que creo el PRI durante varias  décadas contra el pueblo de México y que ahora este partido pretende con mentiras engañarlos de sus supuestas bondades políticas.

El voto cannábico es una buena alternativa ante la tontería del voto blanco inventado por el círculo rojo y las cabezas parlantes que calientan la escena electoral del momento y luego no pueden devolver la ilusión de participación ciudadana a millones de electores ante los catastróficos y decepcionantes resultados lectorales.

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