Agencia de Noticias Independiente

Uribe y Calderón sellan alianza ultraconservadora

Posted in Agencia de Noticas Independiente (ANI), Foro Político, Política by Agencia de Noticias Independiente on abril 22, 2008

El presidente ilegítimo lo exoneró tácitamente de su acción genocida en Ecuador donde fueron asesinados cuatro jóvenes mexicanos

En Ecatepec declaran al presidente colombiano “persona non grata”

Por Carlos Fazio

Debate político, Edomex Noticias, (La Jornada).-La semana pasada, en Cancún, la alianza ultraconservadora entre Felipe Calderón y Álvaro Uribe quedó sellada. Al dar su respaldo al pelele fascista de Washington y exonerarlo tácitamente de su acción genocida en el Sucumbíos ecuatoriano, donde fueron asesinados cuatro jóvenes mexicanos y Lucía Morett resultó herida, Calderón exhibió su verdadero rostro. No hay posibilidad de equívocos porque, más allá de la comunión ideológica que ambos profesan, el mexicano conoce los inobjetables vínculos de Uribe con la narco-parapolítica y la saga del terrorismo de Estado colombiano.

Digamos bien claro: Calderón sabe que los principales alfiles de Uribe están en prisión por sus escandalosos nexos con los cárteles de la droga y los grupos paramilitares. Es consciente de que, además de los 28 congresistas presos, otros 51 están siendo investigados por la Suprema Corte por sus pactos secretos con los grupos ilegales, y que varios están acusados de haber participado en masacres y secuestros.

Calderón no ignora que los ocho partidos que llevaron a Uribe al poder están siendo investigados por sus vínculos con la mafia y el paramilitarismo, y que 90 por ciento de los congresistas acusados son uribistas. Sabe también que su amigo Uribe y sus compinches los Santos –uno vicepresidente y el otro ministro de Defensa de Colombia, ambos vinculados al diario El Tiempo– no pueden ocultar sus nexos con el narco-paramilitarismo que sucedió a los cárteles de Medellín y Cali y mediante un fraude electoral tomó por asalto el Palacio de Nariño en 2002.

Desde entonces, gracias a una amplia alianza de conglomerados económico-financieros y sectores del capitalismo agrario y latifundista, en la que convergieron las mafias unificadas del narcotráfico y el paramilitarismo, Uribe logró una descomunal concentración del poder en la autoridad presidencial, lo que, sumado a su talante autoritario, le ha permitido ejercer sus dos mandatos con atribuciones absolutistas de naturaleza cuasi monárquica. En ese contexto, su política de seguridad democrática es una restructuración de la antigua doctrina de seguridad nacional de cuño estadunidense, mediante la cual, y so pretexto de combatir el narcoterrorismo de las FARC (como sustituto del fantasma comunista), “justifica” las ejecuciones extrajudiciales y los crímenes de Estado.

La careta “democrática” de Uribe no admite el menor análisis. Son públicos los nexos orgánicos de la familia Uribe con los antiguos cárteles de Medellín y Cali. También el patrocinio de la última generación de grupos paramilitares en su natal Antioquia.

No es ningún secreto que el padre del mandatario colombiano, Alberto Uribe Sierra, se convirtió de agiotista en testaferro de propiedades de narcotraficantes, en particular del clan Ochoa, y que a mediados de los años 80 en la hacienda familiar recibían entrenamiento grupos paramilitares. Asimismo, son conocidos los nexos del joven Álvaro Uribe, entonces alcalde de Medellín, con el capo Pablo Escobar Gaviria, a quien benefició también autorizándole pistas clandestinas cuando se desempeñó como director de Aeronáutica Civil.

Ya como gobernador, Uribe promovió las Cooperativas de Seguridad Rural, Convivir, grupos irregulares que cometieron matanzas, desapariciones y secuestros con fines políticos. En 1999 su hermano Santiago fue investigado penalmente por la creación de un escuadrón de la muerte conocido como Los Doce Apóstoles, con sede en la hacienda La Carolina, Antioquia, cuya propiedad comparten ambos.

No parece un dato baladí que el hermano del mandatario fue exculpado, mediante un “auto inhibitorio”, por el fiscal Luis Camilo Osorio, actual embajador en México.

Calderón sabe, pues, que el fascismo histérico de Uribe y la alianza de clase que lo sostiene están erigidos sobre 3 mil 500 masacres, 4 mil fosas comunes, 15 mil desaparecidos y 6 millones de desplazados internos. Y lo peor es que desde que asumió el cargo subrepticiamente en Los Pinos, rodeado de militares y policías en el primer minuto de diciembre de 2006, Calderón adoptó el “modelo Uribe”. Por eso no hay contradicción.

La participación de México en las cumbres de la Organización de Estados Americanos en Washington y del Grupo de Río en Santo Domingo fue una maniobra diversionista. En ambos foros, Álvaro Uribe quedó aislado. Los cancilleres y mandatarios de la región se negaron de manera unánime a enmarcar el conflicto armado interno colombiano en la lógica antiterrorista de la administración de Bush, definiendo la confrontación entre el gobierno de Uribe y las guerrillas de las FARC como una guerra de carácter irregular. Ahora quedó claro que la posición mexicana fue oportunista y mentirosa. El propio Calderón, al definir a las FARC como un “grupo terrorista”, exhibió su fariseísmo.

Uribe y Calderón se parecen. Ambos utilizan la mentira como punta de lanza de una diplomacia funcional a los intereses geoestratégicos de la Casa Blanca. Uribe sólo habla de guerra y odio. Calderón parece seguir sus mismos pasos. Por eso, de repetir el camino del colombiano, podría llevar a México al terrorismo de Estado. Los resultados están a la vista: de la mano del Plan Colombia, diseñado y financiado por Estados Unidos, Uribe convirtió a su país en el Israel de Sudamérica, la nación receptora de mayor “ayuda” militar del Pentágono, cuya “misión” ahora es vietnamizar la subregión andina.

A su vez, mediante la Iniciativa Mérida, Calderón va camino de convertir a México en otro enclave militar del imperio; en una república bananera. No toma en cuenta que Colombia es un polvorín social a punto de estallar y que la satanización del adversario como “enemigo interno”, según los manuales de Washington, puede llevar al país a una fase de colombianización, dominada por el militarismo y el estado de excepción.

Otorgan en Ecatepec la presea “Siervo de la Nación” post mortem a la universitaria asesinada por el ejército colombiano

Diario de Ecatepec, Méx.- “El pueblo y gobierno de Ecatepec exigimos justicia”, dijo el alcalde José Luis Gutiérrez Cureño y anunció que en función de las facultades que se le otorgan, declaraba al presidente colombiano como persona non grata para el municipio.

Momentos después, entregó la presea “Siervo de la Nación” post mortem a la estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Verónica Natalia Velázquez Ramírez, joven ecatepense que falleció durante el ataque del ejército colombiano a un campamento de las FARC en Ecuador, la cual fue recibida por la señora Ana María Ramírez Maldonado, madre de la estudiante asesinada.

hace unas semanas, en memoria de Verónica Natalia fue guardado un minuto de silencio durante la ceremonia cívica de izamiento de bandera en la explanada municipal del Ayuntamiento de Ecatepec, donde su madre, Ana María Ramírez Maldonado, sostuvo sus cenizas.

Acompañada por su hermana y dos sobrinas durante la ceremonia, la señora pidió una vez más al gobierno federal que haga un enérgico reclamo por la muerte de su hija y exija castigo a los responsables, además de limpiar el nombre de Verónica Natalia a quien se ha señalado como integrante de las FARC, pues aseguran que su presencia en ese país obedecía a estudios sobre pueblos latinoamericanos como parte de su preparación académica

Por su parte, el secretario del ayuntamiento, Eduardo Wilfrido Leyva, hizo un reconocimiento a la joven de 30 años, quien estudiaba en la Universidad Nacional Autónoma de México la carrera de Estudios Latinoamericanos.

“Debo reconocer y expresar toda mi solidaridad a la familia de Verónica Natalia. La familia acudió a nosotros cuando nadie los apoyaba para trasladarse a Ecuador y que bueno que nuestra intervención haya servido de un empujoncito para que pudiera ir la familia y recibir las cenizas de una joven ecatepense que tenía mucho que dar a esta patria”, destacó el funcionario.

Wilfrido Leyva recordó que Javier Velázquez, hermano de Verónica Natalia acudió a solicitar ayuda porque no tenían información, ni recursos económicos para trasladarse a Ecuador.

“Hace unas semanas recibimos a Javier porque no encontraban ni un medio para ir a Ecuador cuando se enteraron de la muerte de su hermana, por eso acudieron a esta primera instancia de gobierno, en donde fueron auxiliados en nuestras posibilidades, muy curiosamente después, el gobierno federal visita a la familia y la Secretaría de Relaciones Exteriores ya les ofrece la ayuda”, señaló.

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