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El Tercer Milenio es de las mujeres, pero algunas son tan gandallas como los hombres

Posted in Agencia de Noticas Independiente (ANI), Artículos de Juan Pablo García Vallejo, Cultura, Libros, Mujeres by Agencia de Noticias Independiente on marzo 31, 2008

 

Camila, de sirvienta a alcaldesa empoderada

 

Por Juan Pablo García Vallejo

 

poder femeninoLa historia es una forma de dominación política, social cultural y sexual. Pues no solamente es la dominación de los vencedores sobre los vencidos, de los que tienen frente a los que no tienen nada, de los que saben frente a los  no informados, sino más profundamente de los hombres sobre las mujeres. Las feministas ideologizadas afirman que la mujer siempre ha estado en segundo lugar o al margen de todo del poder, la educación, la ciencia, el arte etc. Las feministas ilustradas para salirse de este hoyo proponen crear la hertory, así en inglés, para escribir la historia desde ellas.

 

En México mucha gente cree que la idea de tener una presidenta en Los Pinos o en la Silla maldita surgió desde que se dieron a conocer las ambiciosas intenciones de Martha Sahagún de lanzarse a la grande. Actualmente se sabe que con los mayas existían reinas gobernantes o que con los mexicas de Tenochtitlán está el caso de la princesa culhuacana Iláncueitl, que tiene la gloria de ser la primera Jefa de Estado, esposa de Acampichtli; luego está Atotoztli, hija de Moctezuma Ilhuicamina y la bella y sabia Tecuichpo; en Chalco gobernó Xiuhtoztin y en Azcapotzalco, Cihuaxochítl mamá del rey Tezozómoc.

 

En tiempos recientes tenemos a Griselda Álvarez en Colima, Dulce Sauri Riancho en Yucatán, Beatriz Paredes en Hidalgo, Rosario Robles en el DF y Amalia García en Zacatecas. Pero más numerosa ha sido la epidemia de presidentas municipales de todo el espectro político, porque hay en México como 2, 500 municipios, e inclusive han encontrado resistencia abierta por parte de los hombre como en caso de la presidenta municipal Tomasa de León, en el municipio  Yolomecatl de la Mixteca, que a pesar de ganar las elecciones, por sus pantalones los machos no la dejaron gobernar y ¡se vio obligada a renunciar!

 

Hay incluso un artículo de antropología sobre la forma de gobernar de las presidentas municipales mexiquenses, que todavía no he leído. Sirva este breviario cultural del poder gilánico para recomendar el libro La alcaldesa, de Sandra Sabanero, publicado por Ediciones B, en su colección Ficcionario.

 

El escenario de esta obra es un país bananero, que muy bien puede ser México, donde domina la ciudad central sobre el campo subdesarrollado; los criollos sobre los mestizos, y los hijos de los patrones sobre las sirvientas. De los amoríos del joven Julio con Dionisia, la sirvienta, nacerá Orlando. Este último como es la tradición no es reconocido por su padre y al enterarse de esta injusticia hacia él y la humillación a su madre decide irse y no aceptar nada de la poderosa familia de su padre. No sin antes jurar vengarse por la afrenta a su madre.

 

En su aventura migratoria es acogido por un viejo y su nieta, con la que pronto será su pareja y tendrá a Emilio. El cruel destino oprime a esta familia. La falta de oportunidades, la penuria económica, el hambre y el espejismo urbano les hace pensar en emigrar a otra ciudad. Será ayudado por un amigo llamado Rengo que siempre les proporciona unos pocos pesos y con algunos alimentos llegan a Santa Ana.

 

Al llegar a esta ciudad se van al lugar de reunión de todos los jornaleros desempleados migrantes en espera de los contratistas para los hombres y de las patronas necesitadas de mujeres que realicen el fatigoso y mal pagado trabajo doméstico. Orlando y Rengo le entran rápido a la dinámica industria de la construcción y Camila de sirvienta en un barrio residencial; tiene permiso de visita  cada quince días, salir los domingos y que su niño Emilio no traspase más allá de la cocina para que no moleste a la familia o a sus distinguidos visitantes.

 

A pesar de encontrar pronto trabajo sus condiciones de vida son de hacinamiento, continua su pobreza alimentaría y patrimonial y conocerán más infortunios de la injusticia tan solo por ser pobres. Pues en una borrachera con sus compañeros albañiles, Orlando y Rengo salen de pleito con el cacique contratista que orgulloso, y sin pensarlo mucho, llama a la policía que está a su servicio y los encierran por ocho meses en prisión. La cárcel no es un buen lugar para nadie, es el lugar muy inhumano y propicio para el cultivo de otras actividades delictivas.

 

El viejo Rengo se hace ayudante de uno de los Reyes de la nieve que promete ayudarlo cuando esté libre. No le resulta difícil convencer a Orlando para que le entre a un trabajo donde se gana mucho dinero. Así comienzan a realizar diversos encargos que cumplen eficiente, obediente y discretamente. Se internan en la selva para llevar productos químicos necesarios en la elaboración de cocaína, se enfrentan a un retén de soldados y logran quedarse con un cuantioso pago para un distribuidor pero no lo entregan porque llegan después de que la policía lo matara antes de detenerlo.

 

Su padrino el Rey de la nieve, muere inesperadamente, dejándoles todo el negocio ilegal, también varias propiedades en lujosas colonias y mucho dinero. El ascenso de su pobreza a la riqueza abundante vía el desclasamiento les impone defenderse de la discriminación y desprecio social porque son de origen humilde. Este conflicto cultural lleva a Orlando a toda costa ganarse el respeto de todos sus vecinos, no sólo por que tiene más dinero que ellos, sino porque tiene más poder.

 

Su éxito en la industria criminal hacen olvidar a orlando, Camila, Rengo y Emilio sus días de estómagos vacíos, pero saben que requieren del respeto y prestigio social que proporciona el dinero y el poder. Para esto Orlando se mete a la política como suplemente de diputado. Y luego un amigo le abre los ojos, pues con su dinero y poder puede crear su propio partido político.

 

Mientras tanto Camila conociendo el sufrimiento de las trabajadoras domesticas decide fundar la Casa de la Mujer para ayudar a las mujeres migrantes que se dedican al trabajo domestico, capacitarlas y para que defiendan sus derechos laborales. Y Emilio se dedica a cumplir con sus deberes educativos.

 

Hasta que las cosas vuelven a cambiar por los desplantes autoritarios de Orlando que quiere ganarse el respeto social  casando a Emilio con una de las hijas de una familia prominente  pero con problemas económicos. Luego le impone la tarea de lanzarse como candidato a la alcaldía de Santa Ana, para desplazar al Partido Oficial ya en crisis.

 

Y con el tráfico de influencias Orlando le consigue a Rengo ser el jefe de la policía aduanal, algo muy bueno para su negocio ilegal.

 

Un cambio se da en Emilio que ya no quiere ser manipulado pro su padre y en plena campaña electoral decide rebelarse y hacer política a favor de los pobres. Esto molesta a la poderosa elite santaneca, que lo amenaza de muerte. Y para quitarlo del camino realizan un atentado donde mueren él y su padre.

 

Este infortunio hace comprender a Camila que no todo lo da el dinero ni el poder, recapacita y decide lanzarse como candidata a la alcaldía de Santa Ana, apoyada por su trabajo con las mujeres pobres. Su gran arraigo popular, su valentía le hacen ganar las elecciones.

 

Ya en el gobierno pronto comprende que toda la vida social del país se mueve gracias a la corrupción, decide combatirla y  ve como se le complica su trabajo por culpa de uno de sus ayudantes a quien decide poner en la cárcel. Acto de justicia que incomoda a las mujeres burguesas santanecas. Lilibeth, su nuera le dice: “desde cuando cuenta el voto de la chusma. El puesto se lo debes a nuestros amigos, ellos si tienen el poder para hacerlo.”

 

Enfrenta a empresarios saqueadores, a los que contaminan los ríos, a burócratas parásitos, impone cambios en la actividad de gobierno. Para celebrar su cumpleaños cuarentaitantos organiza una super fiesta donde invita a toda la elite santaneca que cree ya sanado las diferencias con sus anhelos de justicia social. Ahí Camila abre un sobre de entre los regalos y lee algo relacionado con los autores del atentado contra su esposo e hijo cometido meses atrás, describiendo como se fabricaron culpables y se le  dio carpetazo, pero ella contrató a investigadores internacionales y llega la hora de saber el autor intelectual de esos homicidios: Guido Monasterio, su consuegro y Ministro del Interior.

 

 

 

Este se sorprende y asustado trata de huir de la fiesta, le quita una pistola a un  guardia y hace varios disparos, uno de ellos le da en el pecho a Camila, quien moribunda ve rápidamente la película de su vida y tiene fe que sus correligionarios continúen haciendo cambios en el gobierno en el futuro próximo.

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