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El presidente que no supo gobernar

Posted in Agencia de Noticas Independiente (ANI) by Agencia de Noticias Independiente on febrero 23, 2008

Crónica política de de Foxilandia escrita por Alejandra Lajous

Por Juan Pablo García Vallejo

Diario de Ecatepec, Méx. Feb. 23 (Cultura Política).- Para cerrar con broche de oro el año 2007, la Editorial Océano tuvo a bien presentar la monumental obra de la cronista política Alejandra Lajous, El presidente que no supo gobernar, en su colección El dedo en la llaga. El título es bastante claro para casi todos los mexicanos y creo fue pensado para que al mismo tiempo tomaran un momento de reflexión en lo que fue el sexenio de la alternancia perdida. Pues aunque el personaje principal de este libro sacó al dinosaurico PRI de Los Pinos le faltó mucho conocimiento del complejo y perverso Sistema Político Mexicano para al menos no vivir en un auto-fabricado mundo color de rosa llamado Foxilandia.

 

No obstante de que aparecerán más libros que analicen el régimen foxista como uno de los peores gobiernos de México, es necesario señalar que ya no hay ninguna necesidad ni de escribirlos ni de leerlos, porque con El presidente que no supo gobernar los lectores tienen el mejor compendio de crónica política de estos confusos seis años, con una exhaustiva investigación documental y las declaraciones precisas de los protoganistas en el momento adecuado.

 

En este libro se van detallando, analizando y transparentado cada uno de los escenarios algunos mucho muy catastróficos y otros no tanto, como el del martes negro de Fox donde acuño la frase “Hoy, hoy, hoy” o de las declaraciones precipitadas durante el periodo de transición de poder. La idea más descabellada afirmar que la democracia en México comenzó en el año 2000.

 

Como sabemos la lucha por la democracia comenzó cientos de años antes y se instauró en nuestro país como una mala versión de lo que sucedía en Europa o Estados Unidos, y que nació malformada y débil por carecer de verdaderos ciudadanos y este sistema político todavía no da muestras de ser un buen elemento civilizatorio porque siempre ha sido abusada por el poder.

 

Así, Lajous y sus colaboradores comienzan su viaje por Foxilandia con la pretensión de Fox de cumplir su promesa de lograr la paz en Chiapas y dando las facilidades para la realización de la Marcha por la Dignidad Indígena que daba un nuevo impulso a la figura mediática, sexual y poética del subcomandante Marcos.

 

El gobierno de la alternancia foxista heredó una presidencia bastante débil, un gobierno dividido, la reafirmación de los gobernadores como señores neo-feudales y la poca habilidad de conseguir lo que se quiere. A este presidente ni su propio partido lo quería ni apoyaba pero lo tenía que soportar de todas formas porque gracias a su carisma y buen humor luego de sexenio en la oposición llega al poder.

 

Quizás un posible impedimento para que los lectores, gracias al pensamiento mágico, crean que saben todos los errores y transas durante el foxismo y que ya no es necesario leer. El presidente que no supo gobernar, en su enorme cantidad de páginas, 546, que ahora que comienza el año para los mexicanos que no leen pueden darse tu tiempo y revivir en su memoria esos negros años de confusión gubernamental y política.

Así estos analistas políticos van desmenuzando uno a uno todos los escenarios catastróficos creados por un presidente carente de conocimiento como el querer despojar a los campesinos de Atenco de sus tierras para construir un nuevo aeropuerto; la invasión a las instalaciones del Canal 40 en el Cerro del Chiquihuite por parte de TV AZTECA y el surgimiento de la célebre frase “¿Y yo por que?”. En esto Fox tenía razón, México ya no es el país de un solo hombre y lo que sucede en él ahora es responsabilidad de todos los mexicanos.

 

Evidentemente que no falta la confrontación con el mesiánico López Obrador y la campaña para desaforarlo y con ello impedir que fuera candidato a la presidente, error que produjo todo lo contrario pero que no le dio el triunfo a este político solaztequista porque simplemente él y su equipo de campaña se durmieron en su laureles gracias al somnífero de las encuestas de popularidad. López Obrador comparte con Fox la debilidad de perder su capital político por creer que ya la tienen ganada y dejarse seducir por el canto de las sirenas de sus colaboradores.

 

También incluye cómo El hijo desobediente, un panista auténtico, se impuso a Fox y con otro estilo menos desparpajado de hacer política consiguió la candidatura presidencial, contra todos los pronósticos y darle a los blanqui-azules el continuismo dentro de la presidencia.

 

Y por supuesto, en la última parte igualmente se habla de la resistencia civil pacífica pos-electoral implementada por López Obrador al bloquear por más de dos meses una de las principales arterias de la Ciudad de México, con el famoso Plantón de Zócalo-Reforma, parea reclamar un recuento de votos y demostrar que él había ganado las elecciones presidenciales de 2006.

Pero esta acción colectiva que se suma a la estrategia ya pensada de protestar o gritar a los cuatro vientos el tan recurrido, tradicional y famoso fraude electoral virtual o a la antiguita de los viejos tiempos cuando la izquierda estaba todavía muy débil políticamente. Le comenté a mi amigo Federico Campbell Peña que cuando las elecciones son muy competidas, el resultado lo da el poder, no los votos de los electores, me dijo que eso no se valía, pero así lo escribieron economistas norteamericanos del New York Times en noviembre de 2005.

 

Esta crónica política del sexenio de Vicente Fox Quezada cierra con el panorama de motines, enfrentamientos que sucedieron en Oaxaca por parte de l magisterio disidente y la APPO por la renuncia del gobernador, en esos en esos conatos de violencia al poco tiempo aparecieron otro ejercito, el de fotógrafos, que lo hicieron crecer y el poder presidencial fue el que lo alentó más para contrarrestar la fuerza de López Obrador. ¿Quién iba a derribar a un gobernador, cuando estos se empoderaron de la presidencia de la República? Nadie, ni los jóvenes desheredados y encuerados peleando en las calles oaxaqueñas.

 

Evidentemente en El presidente que no supo gobernar hay muchísimos más detalles más chicos pero escandalosos que año tras año fueron desdibujando la figura de ese empresario-campesino dicharachero y valentón que prometió a los mexicanos un gobierno del cambio y que en ningún día de su mandato se vieron luces de tal cambio en la político, la economía y la cuestión social, es decir, la pobreza, quedando únicamente un jefe del ejecutivo que nunca supo gobernar.

Les recomiendo mucho esta crónica política no para recordar estos confusos años sino saber cuáles fueron los elementos que fallaron en el momento adecuado y así se evitarán llenarse de libros hechos al bomberazo por algunos miembros de la manada de periodistas sobre cada uno de los hechos chuscos, lamentables o completamente desagradables (crear una política exterior errónea con AL, dejar crecer el crimen organizado, permitir el enriquecimiento ilícito de la familia presidencial, etc.) que se dieron en el gobierno foxista.

 

Tenía buena voluntad, pero muy poco conocimiento

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